José Vicente Anaya

VENENOS PARA DESCANSAR

XVI

Amarillos los ojos
de los jefes de Estado.

XVII

Enemigo innombrable:
Te habrías ahorrado
muchísimos insultos
si desde la infancia,
siendo consecuente,
hubieras comenzado
por chingar a tu madre.

XVIII


Me saqué los ojos, como Edipo,
y los hijos de la chingada
esperan que sea cierto…

XIX

El único poder trascendente
lo tienen los gusanos
devorando cadáveres
a través de los siglos
y los siglos. Amén.

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